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lunes, 14 de febrero de 2011

Competitividad de España cae nueve puestos en 2010

En competitividad laboral caemos hasta el puesto 115 de un total de 139 países. En competitividad general caemos nueve puestos en un sólo año, hasta el puesto 42.

Poco queda para tocar fondo, a este ritmo en dos años y medio estamos de 139 y ya no caeremos más.

También podemos ser optimistas y considerarnos buenos incompetentes. Un poco más de socialismo, izquierdismo, estatismo, sodialdemocratismo, planificacioncismo y regulaciontismo, y seremos incompetentes campeones. Perdón, por tanto ismo, pero a la izquierda le gusta todo ismo, progresismo incluido. Atrasismo, para ser más breves y realistas, es lo practicado a la siniestra y atraso es lo obtenido.

Gracias Dios Estado, gracias ZPs y gracias a los demás sociatas (incluidos quienes no saben dónde se encuentran y creen estar en la derecha mientras se dedican a regular y planificar). En suma, gracias a todos los planificadores y reguladores.

¿Gracias por qué? Porque según ellos el libre mercado lo haría peor. De hecho, todos esos atrasistas hacen muy bien el atrasismo. El libre mercado, en cambio, provoca progreso, competitividad e innovación. Gracias, atrasistas, por dejar el progreso para el libre mercado.

La competitividad de España se desploma nueve puestos en 2010
Cayendo y cayendo, primer responsable: intervencionismo en el mercado de trabajo

jueves, 4 de junio de 2009

La crisis terminal del estado keynesiano

El keynesianismo nos lleva a la ruina. Nadie dudará del siguiente párrafo (aplicable por supuesto a Madrid, sin más que intercambiar los nombres):

"Washington está protegiendo a Wall Street; está protegiendo a los bancos; está protegiendo a las compañías de automóviles; y está protegiendo los empleos en general."

No sólo está protegiéndolos, sino pagándolos con dinero extraído del resto de la economía a la cual daña con ello. Y como debiera ser obvio, salvo para el socialista (y en mi opinión hay muchos tanto en el Partido Popular como el americano partido republicano), el estado no sostiene sino que es sostenido por la economía real a la cual terminará asfixiando por completo y quizá en breve.

Estamos, contra la opinión del progresío, en la crisis terminal del estado keynesiano, y la receta keynesiana, bien descrita en ese párrafo, es más inoculación del mismo patógeno y conduce al desastre.

La receta liberal austríaca frente a la fantasía keynesiana

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España, Spain
Liberalismo, el camino hacia la prosperidad y el bienestar de los pueblos.

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